Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin presenta el primer inventario conjunto del carbono almacenado en praderas marinas y marismas costeras de España y Portugal. Los datos llevan a sus autores a concluir que la conservación de estos ecosistemas debería ocupar un lugar prioritario en las estrategias climáticas, tanto para evitar que ese carbono vuelva a la atmósfera como para mantener su función como sumideros activos. La investigación ha sido impulsada por el Grupo Español de Expertos en Ecosistemas de Carbono Azul (G3ECA), una red liderada desde el CEAB-CSIC y orientada a generar e integrar conocimiento científico para apoyar la gestión y la acción climàtica.
Se trata de un inventario completo porque contabiliza el carbono retenido en la biomasa viva de estos ecosistemas —como hojas y tallos— a la vez que el almacenado en los sedimentos. Además, integra los cálculos de los dos tipos principales de ecosistemas costeros de carbono azul: los sumergidos, como las praderas marinas, y los parcialmente inundados, como las marismas. Y es conjunto porque incluye los ecosistemas de carbono azul de las costas peninsulares de Portugal y de España, además de los de los territorios insulares españoles.
La investigación estima que los 1.976 kilómetros cuadrados de ecosistemas de carbono azul analizados retienen 95 teragramos (millones de toneladas) de CO₂ equivalente*, cerca de una cuarta parte de todas las emisiones anuales conjuntas de España y Portugal registradas en 2022. El estudio también calcula que siguen aumentando sus reservas de carbono a un ritmo medio de 0,15 teragramos de CO₂ equivalente al año.
El inventario no parte de una única campaña de muestreo de campo, sino de la compilación y análisis de toda la información científica disponible sobre estos ecosistemas en el ámbito estudiado, incluyendo 60 publicaciones científicas e informes técnicos, además de datos inéditos aportados por el propio equipo de esta investigación. La base resultante integra centenares de muestras de biomasa y sedimentos, junto con modelos para estimar la acumulación de carbono a lo largo del tiempo, lo que convierte este trabajo en una de las evaluaciones de carbono azul de mayor resolución publicadas hasta la fecha.
El estudio también evidencia que la capacidad de almacenar carbono puede revertirse cuando estos hábitats se degradan o desaparecen. La investigación calcula que la pérdida de extensión de estos ecosistemas durante el último siglo podría haber liberado entre 11 y 27 teragramos de CO₂ equivalente. Si esta degradación continúa, los autores prevén emisiones adicionales de entre 1,3 y 5,6 teragramos en los próximos 30 años. Un escenario que, subrayan, refuerza la necesidad de intensificar los esfuerzos de conservación y restauración.
Estos hallazgos se recogen en el artículo científico Blue carbon inventories of Spain and Portugal for their inclusion in national climate mitigation strategies. El trabajo está encabezado por Nerea Piñeiro-Juncal, investigadora de la Universidad de Vigo y del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), y Miguel Ángel Mateo, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CEAB-CSIC), y firmado por decenas de investigadoras e investigadores de instituciones científicas españolas y portuguesas. Ha sido impulsado por el Grupo Español de Expertos en Ecosistemas de Carbono Azul (G3ECA), que reúne a grupos de investigación y especialistas en este ámbito para generar e integrar conocimiento científico que oriente la conservación, la gestión pública y las estrategias climáticas vinculadas a estos ecosistemas.
Para los autores, los resultados refuerzan la idea de que conservar praderas marinas, marismas y otros humedales costeros no es solo una cuestión crucial para la biodiversidad o la resiliencia del litoral, sino también una herramienta clave para frenar el cambio climático: “Este trabajo permite evaluar por primera vez de forma conjunta el papel climático de estos ecosistemas en España y Portugal y pone de relieve la urgencia de reforzar su conservación y restauración. Además, aporta una base científica común para incorporarlos a las estrategias nacionales de mitigación climática y orientar iniciativas de acción climática basadas en el carbono azul”, destacan Nerea Piñeiro-Juncal y Miguel Ángel Mateo, autores principales del estudio.
Los investigadores subrayan que conservar estos ecosistemas y evitar su degradación debe ser una prioridad, ya que es más eficaz que restaurarlos una vez dañados. Recuerdan que destruir estos hábitats no solo significa perder su capacidad de actuar como sumideros, sino también liberar a la atmósfera grandes reservas de carbono.
El papel clave de la posidonia en el Mediterráneo
El trabajo confirma que las praderas marinas y las marismas actúan como sumideros de carbono altamente eficientes, capaces de almacenar grandes cantidades de carbono orgánico en la vegetación y, sobre todo, en los sedimentos. Entre los ecosistemas estudiados, las praderas de Posidonia oceanica, endémica del Mediterráneo, destacan por albergar algunas de las mayores reservas de carbono de toda la región, gracias a su capacidad para retener carbono durante siglos e incluso milenios. La degradación de estos hábitats, cuya recuperación resulta difícil y lenta, no solo libera a la atmósfera parte del carbono acumulado durante todo ese tiempo, sino que también pone en riesgo beneficios clave como la biodiversidad y la protección del litoral.
* Estos ecosistemas captan, mediante la fotosíntesis, dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y almacenan el carbono en la vegetación y los sedimentos. Si se degradan o destruyen, parte de ese carbono puede volver a liberarse de nuevo en forma de CO₂. Por eso estas cantidades se expresan en CO₂ equivalente, la unidad estándar utilizada para compararlas con las emisiones de gases de efecto invernadero.
Ref. art.: Nerea Piñeiro-Juncal, Oscar Serrano, Carmen B. de los Santos, Nuria Marbà, Elena Díaz-Almela, Fernando Tuya, Inés Mazarrasa, Joxe Mikel Garmendia, Xosé Lois Otero, Karina Inostroza, Jordi F. Pagès, Gonzalo Mendez-Martínez, Emilio Fernandez, Ana I. Sousa, Antonio Camacho, Enric Ballesteros, Carlota Barañano, Fay Belshe, Irene Bernabeu, Fernando G. Brun, Alba Camacho-Santamans, Antonio Delgado, Martin Dahl, Carlos M. Duarte, Fernando Espino, Javier Franco, Maria da Conceiçao Freitas, Jordi Garcia-Orellana, Bernat Garrigos, Enric Gomis, Ricardo Haroun, Ignacio Hernandez, José A. Juanes, Carmen Leiva-Dueñas, Paul Lavery, Ana I. Lillebø, Vera Lopes, Claudia Majtenyi-Hill, Candela Marco-Mendez, Márcio Martins, Briac Monnier, Daniel Morant, Natalia Montero, João M. Neto, Barbara Ondiviela, Gloria Peralta, Antonio Picazo, Gloria Reithmaier, Carlos Rochera, Marta Román, Isaac R. Santos, Rui Santos, Eduard Serrano, Montserrat Soler, Yu Yau Yau, Boris Weitzmann, Imen Zribi, Miguel Ángel Mateo, “Blue carbon inventories of Spain and Portugal for their inclusion in national climate mitigation strategies”, Marine Pollution Bulletin, Volume 228, 2026, 119570, ISSN 0025-326X, https://doi.org/10.1016/j.marpolbul.2026.119570.